Fue presidente municipal de Ensenada de 1986 a 1989. Recibió un ayuntamiento en quiebra y gobernó bajo una relación abiertamente conflictiva con el gobierno estatal priista. Su gestión quedó asociada al saneamiento de las finanzas municipales.
Fue gobernador de Baja California de 1989 a 1995, el primero de la oposición en gobernar un estado mexicano. Su administración impulsó un instituto estatal electoral en 1994, una procuraduría de derechos humanos en 1990, obras de infraestructura hídrica y atracción de inversión extranjera.
Durante la administración de Vicente Fox ocupó responsabilidades federales en asuntos de frontera norte y migración.
Sirvió en el Senado, con responsabilidades en comisiones de frontera norte y pesca y acuacultura.
Integró la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados.